Sobre mí

Javi 2

Y de repente el encuentro con Todo, desde el Todo. Sin causa, ni motivo ninguno. La Gracia ahí, aquí, allá y por todos lados, en cada ser.Cada momento es un estallido de amor continuo en las manos de Dios. Conciencia ininterrumpida.

Este amor no era como se lo imaginaba mi mente cuando existía la búsqueda. No tiene cualidades “específicas” que lo diferencia del “no amor”. No se limita a una cosa, sino que es todo lo que es. En mi había creencias sobre lo que era el Amor incondicional, la Conciencia, la Paz interior, la iluminación… Y de repente hubo un Ver que incluye Todo. Un Ver que no es del tiempo, en cuanto a secuencial, pues no viene de un pasado y va hacia un futuro. Simplemente brota ahora, aquí, momento a momento. Y lo incluye todo.

Hubo un tiempo, en mi juventud, que apareció la irresistible pasión por la búsqueda de la unión con lo divino, la Totalidad. Entonces tenía 20 años y aquella atracción irremediable ocupaba todo mi tiempo. Enseguida fui atraído hacia la enseñanza advaita. Primero a través del jnana yoga y, más tarde, me llevó a acercarme a la obra de Nisargadatta Maharaj. Hasta que vino a mis manos un libro de Ramesh Balsekar. Entonces sentí que tenía que conocerlo. Fui hasta India para encontrarme con él, y aquello cambió mi vida. Algo profundo se movió en mí.

Él me dijo que esa búsqueda de unión con la Totalidad, con Dios podría acabar reconociendo que  esto que ocurre en este momento es el funcionamiento de la Fuente. “Todo ya es Dios, o la Conciencia”, y nos reímos, sí, nos reímos al Ver la naturalidad de que lo que buscaba es Esto, justo Esto que ocurre aquí y ahora. Me impactó, me sacudió el sentir de dónde venían sus palabras, y cómo me atravesaban, y traspasaban las mías y tocaban algo profundo que siempre ha estado ahí, lo que siempre Es. Me señaló, y me dijo que “ahí ya es la Fuente, la Conciencia, no hay que buscarla, es esto”, “tú ya estás”.  El tiempo fue iluminado por algo que no tiene antes, ni después. La sensación de separación se diluyó, ya no era él diciéndome algo a mí. Simplemente había una misma vida que se daba en todo, en él, en mí, en la sala, en las personas que había allí. Resulta que Aquello siempre había estado allí.

Este Ver ha ido tomando distintas formas en mí a lo largo de los años. Y, de forma natural, han surgido más personas interesadas en advaita. Esto ha llevado a compartir esta enseñanza viva no-dual mediante encuentros y conferencias.

 

Anuncios