El reflejo

Todo lo que hay es Conciencia, Conciencia es todo lo que hay. Por favor, quédate sólo con esta indicación. Escúchala sin el pasado, sin lo acumulado, sin lo conocido.

Observa con detalle la afirmación del principio que dice: ¡todo lo que hay!. Por lo tanto no hay nada más que Eso. Todas las cosas, los objetos, las situaciones, las acciones, lo visible y lo invisible, todo. Incluido tú, o mejor dicho lo que aparece como tú, es Eso apareciendo como un yo con sensación independiente. Esta aparición llamada Javier también, no es un narrador aparte que “se ha dado cuenta de que todo lo que hay es Conciencia” y que se lo está contando a un yo que está leyendo esto. El escritor y el lector son también Conciencia.

Conciencia es todo lo que hay, incluida la aparente autoría personal que sientes continuamente, que te lleva a vivir como si hubiera un yo autor de las acciones, de los pensamientos, de las decisiones. Y también está incluido el supuesto libre albedrío, y el ego, y las emociones, y las reacciones, y los pensamientos, y…. Es todo lo que es. Nada más. Nadie más. Entonces realmente ¿hay alguien ahí o aquí? ¿alguien separado de esa Totalidad?. No, claro que no.

No intentes entenderlo, ni analizarlo, ni lo acumules donde tienes apilado los conocimientos pasados. No le dediques tiempo, porque no lo requiere. El tiempo te va a dar más solidez a la sensación de ego, de un yo que está intentando comprender esto.. No hagas de este mensaje otro artículo de consumo. No busques compararlo con anteriores afirmaciones que has guardado, para dar o quitar la razón. Vacíate de todo lo acumulado, aquiétate en este momento. Entra en este mensaje sin focalizarlo directamente, usa la mirada o el sentir periférico. Ese tipo de discernimiento que viene dado a través de la calma mental, del silencio, de la ausencia de lo conocido. Y desde ese espacio que incluye todo, déjate tocar por el mensaje de que Todo lo que hay es Conciencia, o Unidad, o Totalidad, o…

Hay una afirmación en sánscrito que dice Tat Tvam Asi. Cuya traducción viene a ser: Eso tú eres. Señala que lo único que hay es Eso, o Conciencia, con lo cual lo que tú eres ya es Eso. No hay nada más aparte. De hecho sólo hay un Ser siendo en todo lo que es.

 

 

Lo que ocurre con esa Conciencia al nacer un ser humano es que se hace autoconsciente. Ella misma se hace un sí mismo, un yo. Como una especie de reflejo del único Sí mismo. Y a esa imagen reflejada en un espejo se le insufla sensación de separación y autoría personal. Y, ¡tachan¡ ¡apareces yo!, como por arte de magia.  Con esos dos ingredientes vive el reflejo de Yo. Aunque es sólo un reflejo, y como tal ¿ha existido alguna vez con independencia del Proyector? No es posible. Por lo tanto todo lo que ocurre en el reflejo es el funcionamiento de Eso.

Este mensaje puede ser desconcertante, de hecho estaría genial que así fuera. Quizás así pudiera haber un pequeño impacto en la imagen reflejada, en el personaje del espejo. Y la Conciencia deslumbrara con la brillante luz que se desvela a Sí misma. Pasando a la insondable presencia de un solo Yo.

La imagen reflejada que se le ha dado sensación de yo, ¿puede despertar, o darse cuenta que es un reflejo?. No, es evidente. El reflejo no hace nada por sí mismo. El reflejo es la Conciencia. Lo que hay en el espejo no tiene independencia, no tiene un funcionamiento autónomo. Por lo tanto lo que tú eres es el único Ser que hay, esa Fuente de vida que proyecta vida.

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